Chucho y Basurita
Carita de chele majao y carita de mango banilejo.
Dos viralatas muchachitos, descalzos pensamientos.
Hambrienta estatura, lánguidas canillitas.
Despojadas hebras sin brillo, tenue mirada; matiz desteñida.
Barriguitas aventadas de parásitos.
Camita de periódicos añejos, dos bidones, trapos despojados,
Un rinconcito de un zaguán, los guarecía, de las lluvias.
Mosquitos indecentes, sabandijas; ratones convidados.
Migajas no sobraban, no había claridad, ojos hambrientos de luz,
Almas despojadas por el abandono humano.
Huerfanitos. Harapientos rostros.
Velones, muertos de hambre, con carita de bondad.
Muchachitos, niños, sin hogar, sin techo, sin cama,
Ojitos tiernos, falta de sonrisas de aprobación; muecas de disciplina.
Falta de trapos de colores. Juguetitos, maraquitas, chichiguas y patinetas.
Pantaloncitos de retazos, chancletitas de goma.
Nacidos de la apatía social,
Retoños de consecuencias…
Si los ves por las calles deambulando; su verdad,
Dales una sonrisa,
Regálales un pedazo de pan…
Esmirna Rivas ©2009
*En nombre de aquel limpiabotas que perdió su vida cuando el ciclón David, en el 1979, su frágil cuerpecito acurrucado con periódicos, enterrado entre los escombros de la iglesia vieja, de color verde, frente al parque central de San Cristóbal. Yo apena con 11 años, recuerdo que tristeza me acongojó, y la vez que agradecida y dichosa me sentí de tener, un techo, una cama, comida y golosinas, muñecas, mariquitas, escuela, vestiditos… Un hogar con muecas de disciplina y sonrisas de bondad.
“Los niños crecen, una vez fuiste tú, un@ también,
Alégrales la vida aunque sea con una sonrisa dulce, de tu alma, es suficiente…”.
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