Un mar de nubes anunciaba mi llegada, las miraba desde arriba, desde una “mecedora con alas”, como decía mi abuela Ita. Nubes blancas dispersas, blancas grisáceas, el azul celeste del cielo, el azul brillante del mar.
Quinta vez que volvía a mi tierra después de años de ausencia, de distancia de añoranzas. Volvía a mi calle, a mi barrio, a mi gente. A la casa que me vio nacer, crecer, donde construí las mejores memorias de mi infancia. A la calle donde amigos se habían marchado como yo; cómplices de aventuras infantiles, de fabulas de historietas.
Donde iba al colmado de Charles a comprar mis dulces y golosinas favoritas. A comprarle una botella de soda a Ao mi abuelo todas las tardes. Donde la vieja Fidelina a comprar arepa de maíz y dulces criollos. Donde consuelo, donde Mercedes. A la joyería de Oliva. Donde Jelin, Don Pedro y Doña Cosita, Donde Clara, y los demás vecinos de mi calle. En la calle donde veía pasar la graduación del Liceo, del Baton Ballet con su Banda De Música.
Viblanco, los barrenderos, la guagua de concho. Al carbonero, el dulcero. A Sermira cuando venia bajando la calle. Luís y Clara e hijos, Juanita, Tío Bolívar “El Blanco” y Francia e hijos. Titi, Darío, el taller de Ignacio y de su hijo Luisito mi amiguito cuando falleció pequeño.
A la calle de Alexis y Guancho, de Franklin “El Mudo”. De Chea y Biemba, donde jugaban mis primos con los amiguitos del barrio en la morita. Los días de Reyes y las vacaciones escolares. Las ventanas de la casa de Ita que cabía todo mi cuerpecito y ahora solo me cabe la cabeza, (por los ladrones las cambiaron) al Seibó, El Armario, Las Aldabas, Las Bisagaras. La casita del Patio, La Terraza, La enramada con sus mecedoras.
Calle abajo, calle arriba Chachito “Mina De Oro” como me decía. Pueblo abajo, pueblo arriba. La glorieta del parque, La Banda De Música, los domingos. La practica del Baton Ballet los jueves. La Mariyubelis, Los Bomberos, El Casino, El Teatro Enriqueta, El Vaganiona, La Escuela Canadá y mis años de estudio en ella, Máximo Gómez, de Gabino, Gabinito, de Mackiney, de Bototón, El Colegio de las Monjas, Tío Abel, Tía Tatá.
El Barrio 30 de mayo; la calle Duarte que te lleva derecho a la playa Los Almendros, Boca Canasta, El Llano. Cuando buscaba la leche en el Bidón en la casa de Chita o en la casa de Abad. La casa de Pablo y Negra con sus yolas, de Francisco y Margó con sus tramayos, El Liceo, El Mercado, las arepitas de mano. Los Bohíos, las casas de madera, los campos de Bani.
Volvía a esa casa llena de risas, de mangos, de juegos de Domino, de Dulces Banilejos. Con un nudo en la garganta ya no oía a Ita; ya no oía a Ao, que dolor de nostalgia, de risas, de remembranzas, me sentía acongojada, pero la vida sigue su curso. Esa casa vacía sin sus cuerpos pero con el espíritu de vida que impregnaron en ella; en cada rincón, en los setos en las tablas, las ocurrencias de Ita, los pasos de Ao como disfrutaba cada vez que la familia se juntaba; decía que ese era “el mejor regalo que la vida le había dado” .Cuando le di su primera bisnieta.
Visite su ultima morada en el cementerio de Bani, sentí la misma sensación de vacío, sobre sus lapidas observaba y miraba sus fotos, sus caras. Tantas memorias positivas, de amor de confianza.
De repente se desvanecía mi dolor viendo las caritas de mis hijas, vi lo dichosa que había sido de disfrutar a mis abuelitos paternos y maternos de mis primos de mis amigos, de mudanzas, donde volvía de nuevo a esa casa, siempre en el mismo lugar.
Los diplomas de sus hijas y retratos de sus bodas en las paredes. Volvía a mi principio al único lugar del mundo donde no importa tecnología, no importa electricidad, donde no importa aire acondicionado, donde no le temo a la oscuridad ni que me salgan los muertos, ¡pero si los ratones!.
Aunque el barrio ya no es el mismo por todos los fallecidos, los ausentes. Es la misma calle Cambronal, la misma casa numero trece. “El lugar mas sereno del mundo”.
Para *“La Vieja Del Gato”.
Tía Ñoña, Bani, RD.
*Un gato que le acabó con todos los ratones, se subió en un palo de luz y llamaron los bomberos , luego llegaron los periodistas del canal local de Bani, a hacer un reportaje, la calle llena de gente, creyendo que era otra cosa, ya habían bajado el gato y lo volvieron a subir para grabar la hazaña de los bomberos, Tía Ñoña entusiasmada porque le bajaron su gato, que le acabó con los ratones. Ahora le dicen la "Vieja del Gato" (anécdotas de las Tejedas)... Tejeda, Tejodite, Tajodia...
Esmirna Rivas Tejeda © 2006
Tema Relacionado: "La Abuelita Mas Dulce Del Mundo"
Casa de Ita (mi abuela) publicada por Otto Piron de mi calle Cambronal en:
http://www.el-bohio.com/homes/index.html
Presentación del Pueblo de Bani, por:
Otto Pirón y Esmirna Rivas Tejeda
http://www.el-bohio.com/bani/index.html
El Pueblo de Bani por Alberti http://alberti.50webs.com/Bani/Todo%20acerca%20Bani.html
Comentarios:mailto:esmirna@dominicanflave.com
*Marzo, 15, 2008 Ismael Diaz Melo "Bani el Ombligo del Mundo"
Esmirna, no tengo el honor de conocerte, aunque es probable que nos hayamos topado por esas calles de Bani. Te escribo por dos razones. Primero para confesarte que me robe una de tus fotos de los campos de Bani, como quien se roba una cayena del Parque Marcos A. Cabral. Y segundo porque lei tu hermosa crónica de la calle Cambronal, de tu barrio y de tu familia. Son sitios y quereres de donde parece que nunca haz salido. Disfrute mucho, hasta la emocion, leyendo tu reseña. Me recordaste mi Villa Sombrero natal, donde todavia mi infancia sigue persiguiendo mariposas de San Juan, aleteando alas en un colibri que no se sacia de libar recuerdos o cobijandose bajo una sabana de nostalgias para escuchar la lluvia sinfonica bajo los tejados de zinc. Borges tenia toda la razon cuando afirmaba que el mejor tiempo siempre sera aquel cuando fuimos felices.
Por los Tejeda, un apellido muy banilejo lleno de todo tipo de héroes (los de las gestas patrias, los de las batallas cotidianas), debemos de tener algún antepasado común. Pero lo que realmente quiero expresarte es mi admiración por tu arte y por lo que haces por mantener vivas las llamitas de nuestra patria a través de tu pagina. Y sobretodo por Bani, que es para nosotros el verdadero ombligo del mundo. La vanidad de presumir de nuestro pueblo es el gran pecado de los banilejos. Don Rafael Herrera Cabral, ese extraordinario e influyente periodista banilejo, habia dicho, ya en sus últimos años, que: " de la única vanidad de la que no he podido curarme es de la presumir que soy banilejo": Espero algún dia tener la oportunidad de conocerte. Mi nombre es Ismael Diaz Melo (si, mi mama es prima de tu vecino Pedro), soy arquitecto y aficionado a la historia. He publicado algunos libros. Saludos.
Mas informacion de Ismael Diaz Melo en www.villasombrero.com
http://villasombrero.blogs.com/villasombrero/2007/12/ismael-diaz-con.html
RadioBani.com foto de Rafael Herrera Cabral
http://radiobani.blogspot.com/2007/06/personalidades-banilejas.html
|