Transitando en mi carreta por la vereda de mis morriñas.
Evocan en mí olores arrinconados del campo y sus tesoros;
Olores mágicos que sacuden mi realidad, me alborotan de emoción.
Olores que cargo en un nidito de mi alma, metidos en mi cabeza en mis latidos; en mis entrañas…
Huele a campo, huele a hierba, a leña a rocío,
huele a fruto y a campiña huele a madera, sí , y a piña,
huele a vida a pobreza,
huele a fiesta y a tristezas,
huele a loma a jarisna, a resina y a bejuco,
huele a almendras y guayabas, a magos verdes y granada.
Huele a agua de tinaja a barro y a mocato,
huele a mierda y a candela,
huele a auyama y berenjena
huele a , jaguas a nísperos,
a mamón, jobo de puerco y a ciruelas,
huele a framboyán a palma y coco seco, , molondrones y cayena,
a cacao, manzana de oro, a bayas, jaguas y cajuiles,
a pan de fruta, palmito, a caimito y malagueta,
huele a hinojo, a ruda y cadillos,
huele a mancha de plátano y cañafístula,
huele a pringamoza, higuereta y a jabilla,
huele a Ceiba y caoba,a cabuya, hasta guano de una escoba,
huele a huevo podrido a animal muerto
huele a pozo, huele húmedo, a pocilga,
huele a cachimbo y a tabaco huele hasta grajos en mis sobacos,
huele a sudores, a dolores,
huele a ruiseñores y a ciguitas, a cuyayas y a rolitas,
a gallinas y guineas y cotorras gallaretas…
Huele a campo en donde el polvo de estrellas adorna la noche, y el rocío las delata como manto silencioso que se apodera del monte, de las hojas de las matas, del conuco y del potrero.
Huele a campo, huele a vida…
Huele a campesina atrapada por la tierra, en su espesura verde resplandeciente,
tus cantos, tus pies desprovistos llenos de grietas, en las que “mujer bendita” por la vida vas entretejiendo en sus surcos y en los canteros tu existencia…
Huele a campo, a campesino desterrado, con sus uñas llenas de lodo, que se arrienda por unos cheles pa’ poner víveres con compaña en su fogón.
Huele a vida a pobreza, a música y a décimas donde proclama el campesino sus reproches sus costumbres, sus ternezas; como arco iris rodean el conuco sus rimas, dándole tiempo al tiempo entre el viene y va del colín que la tierra lo recompense con su riqueza.
Los chuines de Baní:Los chuineros de Baní. En ellos se mezclan la frescura y lo añejo, el sabor del momento con el de otras épocas de años ya pasados. Y es que en este pueblo hacer chuines es una costumbre antigua que se renueva en cada verso. Cuentan que esta tradición de cantar rimas improvisadas es una herencia de las familias españolas, o más bien de las Islas Canarias, que se establecieron en la provincia de Peravia en el siglo XVIII. La mirada clara de los niños que juegan en las calles revela que la influencia de esos inmigrantes y sus descendientes se ha arrastrado hasta nuestros días.