¿Cuantas veces has guardado en tú refrigerador comida que te ha sobrado del día anterior? Muchas de seguro. En mi caso especifico moradora en Estados Unidos. Numerosas dominicanas emigrantes como yo, hemos adaptado nuestros horarios y ocupaciones, con la cocina. Tratando de no perder el enlace con nuestras “raíces culinarias”. Contamos con la comodidad de tener la energía eléctrica disponible siempre. En nuestra isla ya mucho sabemos, se han convertido en parte de la cultura Dominicana, los mencionados “apagones”. Lo que hace a muchas amas de casa solo cocinar lo necesario para consumirse el mismo día. Esa es nuestra cultura, “comida fresca acabada de cocinar”.
¿Recuerdas cuando se iba la luz y se descongelaba la escarcha de la nevera? Un fastidio el reguero de agua que corría por el piso de la cocina, la cual oxidaba muchos refrigeradores. Y era de esperarse siempre un corrientazo, en las neveras viejas, cuando había electricidad.
Comenzando por el ingrediente más importante de la cocina dominicana, el sofrito; el cual si se me acaba mejor no cocino. Revuelvo todos los condimentos en la licuadora (ajo, cebolla, apio, cilantro, orégano, cilantrico, cebollín, puerro, ajicitos gustosos, ajíes, etc.…) con vinagre de manzana y lo refrigero en diferentes envases herméticamente sellados, consumiéndolo en una o dos semanas según la cantidad que haya preparado. Así ya lo tienes listo por si se te antoja cocinar otra carne, que no sea de las que has sazonado previamente, u para otras comidas. El cual también es un regalo perfecto, para tus amigas cocineras que no les alcanza el tiempo, en preparar el de ellas.
Una idea que me ha funcionado siempre para adelantar el proceso de preparar la cena, que es la comida principal; que muchos comemos aquí. Es comprar las carnes de la semana un día, cortarlas y sazonarlas todas, y dividir la cantidad que voy a cocinar en bolsitas plásticas. Las cuales dejo descongelando temprano en la mañana, dentro del refrigerador. Las habichuelas es mejor ablandarlas, nunca me ha gustado el sabor de las enlatadas, quizás para un moro de emergencia; guisadas, el secreto está cuando hierven y sueltan mas del almidón, lo cual espesará mas la salsa de las habichuelas. También se pueden congelar en un envase sellado, para comerlas de nuevo sin tener que ablandarlas, es mejor consumirlas en la misma semana.
El arroz blanco que te haya sobrado lo puedes reutilizar, para preparar un asopao, un arroz con pollo, arroz con leche, o simplemente calentarlo en el microondas, rociándole un poco de agua por encima, proceso que también puedes hacer con el moro o el locrio que te haya sobrado.
El mondongo, el sancocho, u otro caldo, lo puedes recalentar a fuego medio, también echándole un poco mas de agua, adobo y cilantro fresco para realzarle el sabor.
El aceite de freír, si es mucha cantidad, lo cuelas con un colador de metal, para substraer cualquier residuo, si has hecho tostones, alguna carne, lo calientas y le añades una papa mediana pelada y cortada en dos, la dejas cocinar hasta que se consuma un poco, para que absorba los sabores, de lo que hayas cocinado. Y así puedes reciclar el aceite, no muchas veces. Para que no te cambie el sabor de otras comidas.
Cuando guises carnes, trata de rendir un poco la salsita y luego la puedes usar para un mangú, tostones u otros víveres salcochados.
Otra forma de conservar el cilantro, el apio, el puerro, es lavándolos previamente, cortados, y antes de ponerlos en las bolsitas plásticas selladas, les seca un poco la humedad con un papel toalla, y los guardas en el congelador, los cuales puedes añadir al momento que estés cocinando, las carnes, granos, caldos, etc.….
El pan viejo, para un pudín de pan, la yuca sancochada para unos buñuelos…
Basura reusable o comestible. ¿No me digas que se te olvidó cuando algunos vecinos recogían las cáscaras de yuca, plátanos y en siendo residuos de comestibles para los marranos de la pocilga? ¿O cuando alimentabas los perros de tu casa con piltrafa que conseguías en las carnicerías? ¿Cuándo sobraba arroz y se lo echaba a los pollos y gallinas?...
¿No se si recuerdas un cuento que hacían muchos los viejos? En tiempos que la cosa estaba mala en Quisqueya, había gente desafortunada que no tenían para comer a veces, sofreían ajo en aceite caliente, para que los vecinos no se dieran cuenta de su pobreza.
U otros no les alcanzaba para comprar carne y guardaban las plumas de alguna gallina que habían degollado y cocinado, días antes, las cuales ponían encima de los zafacones de basura para que los vecinos vieran que habían comido carne.
Lamentablemente esa situación se sigue repitiendo, en nuestra patria, donde la economía ha forzado a mucha gente a tener que prescindir de la carne, la cual es parte esencial en nuestra cultura alimenticia. Y han creado un nuevo menú, desde hace muchos años, sustituyendo la carne animal por carne vegetal o “carne de boque” como le llaman algunos ¿O acaso se te olvidó cuales son? Las berenjenas, los molondrones, las tayotas… Los espaguetis guisados también han servido de compaña, el salami, etc.…
El valor de no desperdiciar y aprovechar al máximo, es un privilegio. Muchas personas en el mundo carecen de alimentos, hasta una sola vez al día, es un banquete con lo poco que se lleven a la boca. La necesidad de alimentarnos, inspira nuestra creatividad en la cocina, algunos productos han subido de precio, y se han hecho inalcanzables para las familias humildes, y su canasta familiar.
La balanza de nuestra alimentación, nuestro presupuesto, influyen en los nutrientes que digerimos. Legumbres, verduras, hortalizas, vegetales, semillas, frutas, los productos derivados de la leche, carnes, mariscos, pescado, huevos, etc.… Educarnos en encontrar un balance que se ajuste a nuestra necesidades, la carnes aunque poseen muchos nutrientes, para algunas personas son dañinas, por sus grasas, la res aumenta los niveles de acido úrico, las aves algunas alimentadas con hormonas. Los aditivos sintéticos para la preservación de algunos alimentos, etc.…
La combustión de todos estos elementos en nuestro tracto digestivo, que es el motor y el horno donde se asimilan y suplen de fuerza vital nuestro saco de carne y huesos. Alimentos orgánicos, dietas con alimentos crudos, jugos preparados naturalmente, mientras mas nos acercamos a lo natural, mejor nos sentimos, considerando que de la digestión, parten algunas enfermedades y curas también para ellas.
Los desperdicios de las comidas, el aceite, y otros... Son usados en nuevos métodos, de producción de abono y energía, en esta revolución y el apogeo en que todo el mundo, quiere aportar su granito de arena a la preservación del ecosistema, podemos contribuir desperdiciando menos.
Tomando en cuenta, los alimentos disponibles, dondequiera que residamos. Aprendamos a encontrar el balance, que nos permita ahorrar y reutilizar con la higiene y el cuidado necesario, todo lo que llevemos a nuestra boca.
Esmirna Rivas ©2008
*comentarios: esmirna@dominicanflave.com
- ¡Aló doña!
- ¿su nevera ta’ caminando?
-¡agárrela que se va!
La Nevera Dominicana
http://bracuta.blogspot.com/2005/10/la-nevera-dominicana.html
Enlaces relacionados para más información:
Carne Vegetal de Soya
http://www.supernatural.cl/carne_vegetal.asp
Carne Vegetal de Trigo “Gluten”
http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=712
Salami Induveca
http://www.cibaomeat.com/shop.php
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